Una de mis escenas favoritas de Jurassic Park es aquella en la que John Hammond y sus invitados debaten sobre la ética y la responsabilidad de traer de regreso a los dinosaurios. No contiene acción per se, pero sí el mismo nivel de tensión que cualquiera de las secuencias en las que un dinosaurio intenta devorar a una persona.
En poco más de tres minutos, Steven Spielberg nos presenta el conflicto central de su historia. Lo logra gracias a un gran relato —original de Michael Crichton— y a un excelente guion escrito por David Koepp.
Ese es el Spielberg que todos aman. Y una de las razones por las que me gusta tanto ir al cine: ver espectáculos capaces de plantear preguntas interesantes, y en el caso del director, no necesariamente porque permitan que la audiencia llegue a sus propias conclusiones —siempre sabe perfectamente hacia dónde quiere llevarnos—, sino porque ponen ciertos temas sobre la mesa.
Y además, son entretenidos.
Las expectativas de Disclosure Day
Siempre es peligroso llegar a una función con expectativas demasiado altas. Sin embargo, hay películas que tienen ciertas garantías como el nombre de un director o de un guionista, un presupuesto generoso, un elenco envidiable o la promesa de recuperar la grandeza del pasado.
Menciono esto porque Disclosure Day marcaba el regreso de
Y no sólo eso. También suponía su regreso a uno de los temas que mejor domina: el contacto con seres extraterrestres. Algo que no abordaba de manera tan directa desde War of the Worlds en 2005.
En ese sentido, Disclosure Day se presentaba como uno de los grandes eventos cinematográficos de 2026. Pero termina siendo poco más que una cadena de sucesos cargados de tensiones superficiales que no dicen absolutamente nada.
Es impresionante la cantidad de cosas que ocurren para desembocar en un vacío narrativo y emocional.
¿De qué va Disclosure Day?
La historia sigue a Daniel, un genio de la ciberseguridad que huye constantemente junto a su novia Jane de una organización privada que durante casi ochenta años ha ocultado el mayor secreto de la historia de la humanidad: la existencia de vida extraterrestre y el contacto con ella.
Ya saben, el gobierno de Estados Unidos —o quienes operan cerca de él— monopolizando información crucial mientras un grupo de rebeldes intenta revelarla al mundo. De ahí el título de la película.
Y entonces aparece Margaret, una presentadora del clima en un canal local de Kansas City que, tras un encuentro aparentemente aleatorio con un animal, adquiere una suerte de poder en el que puede percibir la verdad del mundo y la verdad de cada individuo que existe.
De alguna manera, y de una forma sorprendentemente sosa, todo esto está relacionado con los aliens.
Amigos, durante casi dos horas y media permanecí pegada a la pantalla IMAX, pero no porque los eventos justificara mi total atención, sino porque estaba intentando descifrar algo que permanece hasta el final como un misterio, incluso para el mismo Spielberg.
Las historias se desarrollan para descubrir hacia dónde va, por qué ocurren ciertas escenas y cuál es el objetivo de todo lo que vemos y escuchamos. Pero no es que haya un plot twist en Disclosure Day, sólo no hay ninguna revelación para la audiencia.
Spielberg a la ciencia ficción tras ocho años de ausencia. Su último trabajo dentro del género había sido Ready Player One en 2018.
Conclusión
De verdad pienso en aquella escena de Jurassic Park. En ese grupo de personas en una mesa después de ver algo extraordinario para discutirlo, para hablar sobre las consecuencias de jugar a ser dios.
No hay nadie corriendo, gritando, comiendo gelatina con un velociraptor detrás y aun así, es una de las escenas más emocionantes de toda la película.
Por eso es tan extraño salir de Disclosure Day sintiendo que vi una película enorme que al final, no parece interesada en explorar ninguna de las preguntas que plantea.
La ciencia ficción es un género muy noble en cuanto a convertirse en un hito por cualquiera de sus elementos. Pero en Disclosure Day decidieron no hacer nada con ellos.




